Preparación
—¿Carmela?— las lágrimas se atascan en mi garganta y la abrazo de forma impulsiva, reaccionando al dolor en mi pecho que crece por lo que dijo. —Puedes hacerlo tú sola. Eres una de las más fuertes y valientes, no tengo dudas de que serás una de las que regrese.
Prado se inclina hacia ella en mi abrazo y acaricia su cabello, por una vez sin ver verde ante mi amabilidad hacia la chica, ofreciéndole cariño, y ella lo acepta.
—Eres una puta asquerosa, deja de decir tonterías. Tu culo está demasiado maldito para tomar el camino fácil y me vas a estar fastidiando por la eternidad solo porque puedes....