El Anochecer
—¿Estás segura de que quieres hacer esto? —me interrumpe Prado mientras camino hacia el podio del nuevo ayuntamiento, que se terminó hace pocas semanas y es tres veces más grande que el salón de la casa. Estoy flanqueada por dos centinelas provisionales.
—Sí. Necesitan saber que, para mañana a esta hora, es posible que no tengamos ni a Luna ni a Alfa de vuelta. Necesito que estén preparados y que sepan qué viene después. Les debo honestidad sobre lo que está sucediendo, después de la paciencia de los últimos días —he pensado en esto toda la noche, dando vueltas en la cama después de que pusimos el plan...