—Me… mentiste… qusiiste que viera a Julian como… alguien malo y Aidan en verdad lo era…
—Lo sé… se que no puedes confiar en mí pero, puedo hacer algo por ti –comentó de repente y la observé sin comprender. Me tomó de la mano y negué –No te haré daño…
Avanzamos hacia la terraza, y dije:
—¿Quieres tirarme por aquí? No hace falta voy a morir –musité con una risa y ella me observó con una mueca.
—Lo sé. Puedes… pasarme tu enfermedad a mí… —en cuanto dijo esas palabras, borré la sonrisa. Mis ojos se encontraron, con ella. No entendía que quería decirme, abrí la boca y la cerré...