—¡Chica! Creo que has estado tanto tiempo rodeada de estos blancos que ahora te estás volviendo una tuerca floja o, posiblemente, estés tomando crack. —Me reí, pero ella frunció el ceño.
—Ok, eso es lo más absurdo que he escuchado de tu boca, como jamás. ¿Estás drogada? —Intenté tocar su cara, buscando algún signo de trastorno, revisando primero sus ojos.
—Primero dijiste que son príncipes, y ahora han evolucionado de reyes a híbridos. ¿En serio qué tipo de comida te están dando allá? ¿Parece que estás drogada? —Seguí riéndome, para su desesperación, mientras murmuraba palabras coloridas hacia mí.
—No estoy drogada y deja de tocarme como si me estuviera volviendo...