—Bebé, no te atrevas a venir. no te atrevas. Damian me advirtió que mi clímax estaba llegando cuando me lamió el clítoris hinchado más rápido con los dedos.
—¿ puedes ver a este hermano? Nuestra pareja tiene un pudor codicioso y quiere chuparme más los dedos—, dijo entre risas. —Mira lo mojada que está, como un grifo con fugas de agua. maldición—. me dio palmaditas en el pudor, me empujó hacia adelante y grité. Esto es genial, está bien, gimo por ellos. Fue entonces cuando Damon gimió en mi boca y me dieron la vuelta para esperar a Dick frente a mian.
—Sí, hija del bebé. eso es todo. maldición,...