Punto de vista de Dalia
—Sabes que esconderte aquí no es realmente la mejor solución. —Escuché la puerta abrirse y cerrarse, realmente no tenía ganas de verlo ahora.
—Vete.
—¿Y dejarte morir de hambre, depresión o, sobre todo, por este fétido olor? —Se pone a abrir las cortinas, lo que causó que una luz cegadora invadiera la habitación, haciéndome encogerme y dejar escapar un gemido. —Dime, ¿cuándo fue la última vez que viste el mundo?... El mundo real. Sabes, con humanos, flores y los pájaros cantando.
—Estoy viendo el mundo, tonto.
—Me refiero al verdadero mundo fuera de estos cuatro rincones de esta habitación de hotel, con montones de comida...