Killiam.
Mi último pensamiento fue dedicado a ella, sus ojos completamente negros me observaban con desprecio y la expresión de placer en su hermoso rostro me causo dolor, aunque sabía que no era ella, no dejo de doler el saber que moriría porque ella se había rendido. Pero en el último instante, despertó, no sé cómo o porque lo hizo pero se lo agradezco.
Y así como aquella vez hace poco más de un año fue su sangre la que me trajo de vuelta, la que me saco de la oscuridad en la que me hundía, su sangre, la causa de todo este desastre, en parte lo es aunque sé...