Se separa de mí y sus hermosos ojos me miran con intensidad, su sonrisa no desaparece y sin más pega sus labios a los míos, devora mi boca con ansias, con necesidad, con pasión y le respondo el beso de la misma manera, haciéndolo lo que debí haber hecho en el instante en que la encontré, en que la convertí, en que la hice caminar junto a mí en la oscuridad, siento como mi cuerpo de pronto se calienta, como mi sangre bulle con la intensidad del beso.
– Te eche de menos – susurro sobre sus labios y ríe
– Estas demasiado expresivo – comenta en tono divertido haciéndome...