– Kaira – la llamo con voz seria, se detiene y se gira con lentitud
– Está bien, estaré aquí al anochecer – comenta inclinándose ligeramente para saludarme, como solía hacer antaño.
– No, no regreses hasta que tengas suficiente y buena información sobre ella – digo señalándola, como respuesta su ceño se contrae aún más y suspira
– de acuerdo, ¿algo más?
– No por ahora es solo eso – me giro y contemplo el exterior, a lo lejos en el horizonte comienza a puntear el amanecer.
Lexie.
Me remuevo incomoda en la cama, el dolor en mi cuerpo es desesperante, abro mis ojos y oteo en la oscuridad...