Killiam.
Todo a mí alrededor es obscuridad, aunque soy capaz de ver a la perfección, las paredes de piedra fría que me rodean desprenden ese típico olor nauseabundo a humedad, además soy capaz de sentir algo pegajoso debajo de mi cuerpo, me remuevo incómodo por la sensación y en cuanto lo hago un gruñido cerca de mí me hace detenerme.
Busco la fuente de dicho gruñido y mi cuerpo se tensa de inmediato al reconocer el contorno de la figura tendida en el suelo a unos cuantos pasos de mí, es mi padre. Luce dolorido y molesto al mismo tiempo, nuestras miradas se topan, el rojo en sus ojos me...