— Raziel — digo entre dientes llamando su atención, el me observa con una sonrisa burlona en los labios.
— ¿Qué vas hacer ahora Killiam? — murmura mientras de su mano libre una luz intensa comienza a brillar, en ese momento se materializa una daga, muy similar a la espada que uso Abel con él la otra noche.
— Raziel no es muy lógico lo que estás haciendo — susurra Lexie con sus ojos fijos en mi — tranquilo no puede hacerme daño — su mensaje mental no me tranquiliza ni evita que la incontenible furia que comienza a bullir en mi interior se haga presente.
— tampoco es lógico...