Cian cuelga de un costado de un enorme Necropulus, que no deja de saltar enfurecido, sus ojos estas cerrados y su piel ya pálida es casi transparente, su costado está destrozado por completo, por él una enorme cantidad de sangre salpica y humedece la nieve negruzca, mientras que una criatura se mueve con violencia sobre la herida.
No reacciono de inmediato, la escena es demasiado, grotesca, demasiado dantesca, mis ojos se llenan de lágrimas de inmediato mientras un grito angustiado se escapa de mis labios.
El mismo, alerta al Necropulus que de inmediato detiene sus saltos frenéticos para que el vampiro lo libere y gira su cabeza en nuestra dirección,...