Killiam.
Mientras andamos el camino que nos llevara al lugar donde mi madre se reúne, trato de sentirla pero es imposible, no logro hacerlo, por más que lo intente su presencia es totalmente imperceptible. Con otros vampiros que son muy buenos ocultando sus presencias siempre logro sentirlos, no pueden ocultarse de mí, pero con mi madre es una misión perdida.
Observo a Lex dormida en mis brazos y el puñal sobre su pecho, manteniéndola en ese letargo que me mantuvo dormido durante tanto tiempo. Aunque las venas en su rostro cada vez se marcan más y las líneas negras crecen en sus brazos no deja de lucir profundamente hermosa.
Mi...