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Vicky y yo habíamos estado todo el día en su habitación, confesando nuestro amor, haciendo el amor, hablando de nuestras aficiones, de nuestras vidas, y susurrándonos cosas dulces. Hoy teníamos un espectáculo, y seguramente uno pensaría que ella debería estar ensayando y yo haciendo arreglos en el club, pero hoy se trataba de nosotros y ella estaría radiante para la aparición de esta noche, lo que la hacía aún más deseable. Su cabeza estaba apoyada en mi pecho desnudo mientras yo leía un libro. Sí, estaba leyendo un libro y estoy tan sorprendido como tú.
Al cabo de unos minutos volví a pasar la página. Vicky me examinó mientras...