—Cámbiate por mí, nena —Hablé a corta distancia.
—Sólo por esta vez entonces —murmuró Vicky molesta. Se acercó a mí para coger el traje y se dirigió a la parte trasera de la oficina. Había una pantalla de privacidad en la esquina que la protegería de mí, y desapareció detrás de ella.
—No tardes mucho —le pedí.
—Aléjate, Harry —me gritó. Puse los ojos en blanco mientras estaba de pie. Se quitó la camisa y la lanzó por encima de la barrera. Empezó a ponerse rápidamente el corsé. Salió de detrás del biombo—. Entonces... ¿qué piensas de esta maravillosa pieza? —Me preguntó dramáticamente.
—Te lo arrancaría del cuerpo —respondí.
Ella...