—Entonces trabajaré todos los días en la cafetería —Me explicó. No sé cómo, pero se me hizo un nudo en el estómago.
—Qué maravilla entonces. Hace años que no trabajo contigo —Intenté parecer un ser humano feliz.
—¿Cómo va todo en el Moulin Rouge? —Me preguntó con interés—. No he ido a ninguno de sus espectáculos.
—Muy bien. El negocio va de maravilla, por lo que sé.
Cuando quise abrir la boca y decir algo más sobre el club, Kent me hizo callar porque él habló primero.
—¿Sigues saliendo con ese tal Harry?
Me tragué el nudo en la garganta. De repente me puse nerviosa, y no tenía ni idea...