Al llegar mi madre toma mis manos y sonríe con ojos vidriosos.
—Hoy es el gran día mi bebé, debería estar feliz por ti porque a pesar de que estas nerviosísimo, sé que esto es lo que deseas - ¿Lo sabe? ¿En serio? ¿Deseo esto?
—¡Mami! Te amo, gracias por estar aquí conmigo – la abrazo y mis ojos no sostienen mis lágrimas.
—¡No, no, no soy la peor madre del mundo! ¡No quiero que te cases! ¡Y menos con ella! - estaba impresionado ante el berrinche de Stella Devlin.
Mi madre siempre ha sido muy delicada, claro que si hay que salir en defensa de sus cachorros es una...