Tres meses después…
Estoy en el penúltimo año de carrera y faltan quince días para culminar las clases, después de la fantástica noche que pasé con la chica de mis sueños; no es que sea mi novia ni nada pero, nos hemos visto en ocasiones, por lo demás ahora soy popular porque ella así lo quiere.
He conocido otras chicas y me la he pasado en fiestas tomando y teniendo sexo ¡Wow! Nunca pensé que después de esa noche toda mi vida cambiaria ¡Estoy que alucino!
Pero en estos momentos me encuentro metido de cabeza en los libros elaborando el trabajo atrasado y estudiando para las materias que me faltan de las cuales por representar el equipo de lucha me otorgaron la prórroga. ¡Mierda! Tengo trabajo hasta los dientes y apenas estoy calentando para los exámenes finales, madre va a matarme si no paso todo el semestre, además se podría dar cuenta que ya no soy el gordo nerd que era y prefiero que me continúe viendo así.
¡Ring, ring, ring! ¿Dios quién será?
—¿Hola?
—¡Hola tonto, tonto! - ¿en serio, Ethan?
—¿Lindura? ¡Que sorpresa! ¿Dime qué necesitas hermanito? Estoy ocupado...
—¿Yo? Que necesitas tu amor mío, parece que has estado ocupado este trimestre...
—¡Vamos Et dile ya!- ese es Dom.
—¡Espera, hey dame el teléfono!
—Napoleón, necesitas venir a casa cuanto antes, hay una situación rara en la que tu presencia es necesaria. - ¿Qué tontería será?
—Dom si es broma, no es gracioso, estoy estudiando y no creo poder ir este finde a casa. Tengo mucho trabajo que entregar – hubo silencio tras la línea y escuché susurros inentendibles. Iba a colgar cuando unos toques en la puerta llamaron mi atención.
¡Santo Dios! ¿Quién será ahora?
Cuando abrí la puerta era la chica de mis sueños un poco... ¿desaliñada? Parecía exhausta y se notaba que estuvo llorando, pero aún en leggins y con esa sudadera gigante, que por cierto es mía; se veía hermosa.
—¡Hola! Perdón, sé que estás estudiando y no quería molestar, pero debo habl... - sus ojos se cristalizaron y su labio inferior, mi favorito empezó a temblar. Me acerqué y la abracé pero ella se aferró más fuerte y metió si carita en mi pecho, cuando rompió a llorar lo hizo tan dolorosamente que me partió el alma en mil pedazos. ¡Mierda! Ella me hace ser de gelatina.
—¡Shit, sssshh ya, ya preciosa, tranquila, tranquila! - su cuerpo se estremecía por el llanto y ya yo estaba que lloraba también así que la tome por el trasero y la subí a mi cintura para que la rodeara con las piernas... Me senté en la cama con ella y quedo sentada encima de mi hombría que ya quiere despertar ¡Seeeh! Estoy enamorado de ella, indudable y estúpidamente, pero es que se ve tan linda con los ojitos hinchados y los labios rojitos de llorar que: ¡oh, ooohh! ¿Se está frotando?
Ay no por favor los libros... y levantó la cara, con su expresión me dijo lo que quería ¡Errooorrr me van a quebraaar!!
Pero igual la besé con amor, con deseo, con pasión luego llegó la lujuria nos desenfrenamos, la ropa estorbaba le quite mi sudadera y ¡wow! No cargaba sujetador, me apoderé de sus senos la besé nuevamente mientras acariciaba esos botoncitos preciosos, rosados y duritos pasé la lengua por su cuello hasta la clavícula y luego hacia arriba por detrás de la oreja, gemía y se restregaba en mi miembro que ya estaba casi a reventar mi pantalón
¡Mmmm, si ella va a matarme! Era placentero tenerla así, entregada volví a bajar por su cuello esta vez en dirección a su garganta para llegar al nacimiento de sus pechos que me encantan, pase las manos por su espalda
¡Uf Que suave es! La agarré de las nalgas y la apreté hacia abajo restregándola con fuerza en mi pene, estaba que me corría, ¡Dios, la deseo demasiado! me quitó la camiseta y tomó mi cara entre sus manos dándome otro beso deliciosamente húmedo que me hizo ver las estrellas; me empujó para caer de espalda en la cama y ella sobre mí, "esa es mi posición favorita".
—¡Me encantas ojos bellos! Hazme el amor por favor -¡Esperen! ¿Qué? ¿Qué le haga el amor? ¿Estoy soñando? ¡La amooo! y me pide, no sexo; sino que le haga el amor, le di la vuelta para quedar sobre ella y besarla profunda e intensamente, mis manos recorrían su hermoso cuerpo, me encantaba su olor toda ella olía a jazmín y lavanda.
¡Si Literalmente estaba que rompía el pantalón! le quité el leggins lentamente recreándome en su cuerpo desnudo, su vientre plano, su pubis, su sexo perfectamente depilado unas piernas bellísimas que acaricie con mis labios mientras ella se retorcía de placer en mi cama.
El solo mirarla con los ojos cerrados la boca entre abierta y las manos en puños apretando la sábana me enviaba a la luna... y esos ruiditos que salían de su garganta ¡Dios mío me encanta!, metí la cara entre sus muslos y pasé la lengua de abajo hacia arriba y gritó mi nombre temblando, ya se iba a correr y lo haría en mi boca, enterré la lengua en su vagina, chupe su clítoris rozándolo con los diente y... ¡Voilá!
—¡Aaaah Napoleón, siiiii, asiiii, oh oh! - ¡perfecto! Un delicioso orgasmo que recibí en mi boca y terminé de sacar con la lengua ¡ya soy un experto!
Temblaba aún, entonces subí pasándole la lengua por donde la iba acariciando, que suave piel tiene, que olor tan dulce desprende cuando se acaba de correr ¡me fascina! llegué hasta su boca y le metí la lengua de nuevo, gimió de gusto al sentir su sabor.
Entonces me desabrochó el pantalón y lo bajó un poco para meter la mano y sacarme el miembro que ya estaba húmedo por el presemen y ella, bastante lubricada, se penetró igual como lo hace siempre de golpe y gritó, yo apreté los dientes porque estaba muy estrecha, húmeda y caliente.
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¡Oh Dios voy a correrme si se sigue moviendo así! Detuve el ritmo, ralentice y ella se quejó. Me levanté de la cama para quedar arrodillado y la atraje conmigo enrolló las piernas en mi cintura y se penetró más profundo.
—¡Voy a correrme! - dijo.
—¡Hazlo rápido por favor no resisto más! - y nos corrimos juntos, fue la mejor corrida de mi vida, quede muerto. Todas mis fuerzas, mis ganas, mi vida se fueron con ese orgasmo, me acosté y ella quedó acostada en mi pecho, nos dormimos un rato.
Ring, ring, ¡maldita sea el teléfono! Respondí.
—¿Hola? pregunté.
—¡Napoleón Ellis McCarthy Devlin te ordeno que traigas tu culo inmediatamente hasta la casa, y espero que tus excusas sean tan buenas como las ganas que tengo de matarte! - ¿Qué coño?
—¿Mamá? Qué pasa? ¡Por Dios! ¿Están locos todos? ¿Primero Ethan y Dom, y ahora tú? ¿Qué diablos sucede? - le pregunté a mi madre casi a gritos...
—Estoy embarazada y mis padres están en tu casa, por eso te llamaron los chicos y ahora tu madre... - no sé cuándo deje de escuchar a mi madre y tampoco cuando deje de escuchar a Sonya, todo empezó a darme vueltas, sentí la bilis subir hasta mi garganta y un zumbido en los oídos, mi mente solo repetía: estoy embarazada, embarazada... me giré lentamente hacia ella aún con el teléfono en la mano y le pregunte.
—¿Que dijiste? - me miró asombrada, tapó su carita con las manos y se echó a llorar ¡oh no creo que fui brusco! La abracé y la calmé tratando en vano que parara de llorar.
—¡Es que y… y… jum… jum. Ja, ja! - balbuceaba incoherencias.
—¡No entiendo nada Sonya, cálmate por favor, mírate pareces una bebita! - quería mecerla, consentirla, pero necesitaba una explicación.
—No queri-ía que te… te enteraras así, pero yo vomitaba y mamá se enteró y yo, yo ah, ah, ah, aaaahhhh ¡No me odies por favor! ¡Te lo ruegooo, si quieres me voy y no me verás más! - ya basta no aguante más la besé para que se callara, la arrullé como si fuera un bebé y me recosté con ella en la cama, aún estaba desnuda así que la arropé y le di muchos besos en esa cabecita castaña que me volvía loco.
—¡Shit. Shit, tranquila mi amor que de esto vamos a salir juntos pero cálmate o tendré que llorar yo también! – y no me faltaba mucho... entonces decidí que dormiríamos un rato para que se calmara, la atraje a mi pecho (ahora duro como roca) y poco a poco acariciándole la espalda se durmió, con sollozos y todo. Estaba hermosa pero yo también me sentía agotado y más con la noticia que acababa de recibir, así que cerré los ojos y dormí un poco.
Desperté un poco sobresaltado, soñaba que era golpeado por un tanque de guerra o algo así; si bueno, debe ser que cuando llegue a casa mi madre va a estrangularme con sus propias manos... ¡Lástima! La voy a seguir amando porque es mi novia, o ya querrá terminarme por estúpido.
— ¡Oh Dios ayúdame! ¿Cómo me metí en este lio? – sentí una mano en la espalda una caricia tenue que hizo estremecer cada fibra de mi cuerpo.
—¡Hola! - fue casi un susurro, giré a mirarla y me cautivó su sonrisa, se veía tan dulce, tierna y asustada pero; lo siento nena debo preguntar...
— ¿Sonya, que tiempo tienes de embarazo? - le pregunté mientras me levantaba sin mirar atrás y me disponía a vestirme, ¡Hey! ¿Me está mirando el trasero? Siento su mirada que casi me traspasa y mi pene... ¡oh por favor! ¿Quieres calmarte? — ¡Responde cariño por favor! ¡Y deja de mirarme así que no me concentro! - ella sonrió pero diferente, es toda una pequeña arpía.
—Tres meses – me dijo casi en un susurro.
— ¿Sabes que mi madre es ginecóloga, verdad? - le dije mirándola a esos hermosos ojos color avellana húmedos por las lágrimas. Empezó a llorar.
— ¡¿Crees que estoy mintiendo?! ¡Solo tienes que sacar una pequeña cuenta genio! - me gritó indignada y ofendida, aun así se veía fantástica.
—No linda. ¿Pero hay la posibilidad de que haya otro padre? - abrió los ojos casi infartada. — ¡Oh vamos cariño! No eras virgen cuando lo hicimos, en la cama no había sangre y con el tamaño de mi pene, bueno yoooo… te habría hecho daño - lloró, muy fuerte y desconsolada, no la abrace.
¡Sí! soy un cerdo pero es que estaba desnuda y me hubiese aprovechado del olor de su piel y lo suave que es y lo muuuuchooo que me encanta estar dentro de esa preciosa vagin... ¡basta! concéntrate Napoleón, céntrate. ¡Santo Dios!
— Pero con el único que lo he hecho sin condón es contigo – se cubrió la cara con las manos y lloró de nuevo esta vez se me rompió el corazón en mil pedazos. La abracé muy fuerte, la cubrí muy bien con la colcha gruesa.
¡Estúpido, estúpido idiota! ¿Cómo olvidé los condones? si tengo miles en el bolso y en la cartera y hasta en el bolsillo tenía… me tapé la cara con una mano. ¡Estúpido! Merezco una muerte lenta y dolorosa.
—Está bien cariño, no llores - la apreté contra mi pecho y se hizo prácticamente una bolita que sollozaba, es impresionante lo bien que me cabe entre los brazos y lo perfecto que encaja... su tristeza me hizo sentir como un idiota. Por esa razón me atreví de nuevo a decir: — Tranquila que todo estará bien, confía en mí saldremos adelante - ella afirmó con su hermosa cabecita y la besé en la coronilla — Ahora vístete que el viaje es de una hora y media y nos esperan. - Tragué grueso al decir eso.
— ¡Si, vamos!- me miró como el gatito de shrek y me destrozó su cara de miedo, se limpió la nariz con el dorso de la mano y me dio un beso tipo pico pero dulce y delicioso, ¡oh no me volví a calentar! ¿En serio?
Manejé, no: ¡literalmente volé! nunca quité el pie del acelerador y un viaje que necesitaba de hora y media lo hice en ¿cincuenta minutos? ¡Mierda! tiempo record. Bajé del auto y fuí a abrir la puerta del copiloto para que saliera la chica de mis sueños, se lanzó a mis brazos, temblaba y sollozaba de nuevo.
Acaricie su espalda y ella enrolló sus piernas en mi cintura donde su sexo quedo justamente presionado con el mío que reaccionó al instante otra vez. ¡Me lleva!
Siempre que está cerca estoy excitado, un roce, mirarla, su trasero ¡uff!! ¡Me fascina! Es tan suave y huele delicioso " ya les dije eso. ¿Verdad?"
—¡Vamos nena! ¿Estas lista? - pregunté.
— Si, eso creo, si estás conmigo – respondió.
— ¡Aquí estoy preciosa! Vamos - la tomé de la mano y caminamos hacia la puerta de la mansión. La miré y sonreí para darle ánimos y calmarla, pero creo que era para calmarme yo.
¡Oh Dios mío! ¡Mi padre va a asesinarme!
¡Mi madre también!
—¡Entremos! - la atraje hacia mí y toque el timbre, apreté su mano la mire y volví a sonreír. ¡Que empiece el show!