-Sin embargo, ¿qué pasará si no consigo detener mis impulsos? -preguntó
Mía, enjugándose las lágrimas-. ¿Qué pasará si las sirenas me están
convirtiendo en una persona malvada y soy incapaz de controlarlo?
-Tú puedes -insistió Ignacio-. Eres demasiado fuerte y obstinada. Puedes luchar
contra esto. Las venceremos. Juntos. Te lo prometo, Mía.
-¿De veras lo crees?
Él asintió.
-Sí, por supuesto que sí.
-¿Y en serio te enamoraste de mí? -preguntó Mía, y le arrancó una sonrisa a
Ignacio.
-¿Crees que me habría pasado una semana buscándote si no fuera así? -le
preguntó.
-No, supongo que no.
-Estoy enamorado de ti, Mía -le dijo en voz baja.
-Y yo también....