-Buenos días.— La voz de Grace me recibe, frunzo el ceño y alzo mi mirada hacia ella.
Estaba un poco pálida y su cabello un poco desordenado, paso mi mano por mis ojos y me falló estos.
-¿Qué hora es? – Pregunto, busco mi
Celular en mi bolsillo y en cuanto trato de encender este noto como la batería se le había agotado, bufo.
-Siete cuarenta de la mañana.— Dice. Alzo mis cejas.— Hay un reloj colgando, en la pared.— Se encoge en hombros y me hace un ademán para que confirme lo que dice, miro hacia atrás y lo veo. Asiento y bostezo.
-Dormí una hora, asombroso.— Digo irónico...