Siento la respiración pesada de Yahír sobre mi cuello, sus pequeños ronquidos invadir mis oídos y sus labios chocar con mi clavícula.
Se había quedado dormido en el transcurso del camino.
Tres horas de camino hacia la cena familiar de Yahír, y aquí estaba yo con él. Pues me había prometido que llegaríamos antes de las tres de la mañana a Londres.
Siento su mano colocarse sobre mis caderas y no me queda más que reír levemente, se veía tan tierno.
¿Me presentaría ante su familia como su novia? ¿O sólo como su amiga? ¿Le caeré bien a su madre? ¿Sus tías, a las que él llama molestosas, serán tan...