—Este castigo se llama Águila sangrienta, recuerdo que leí que los vikingos la practicaban con los traidores.
Dejo el cuchillo sobre el suelo y con mis manos desnudas abro toda la espalda, dejando expuesta la caja torácica, luego volteo a ver a La negra que me entrega otra herramienta y con ella corto las costillas hasta tener expuestos los pulmones, luego los saco de su lugar y los dejo colgados fuera del cuerpo.
—Es una pena que las cosas hayan acabado así.
—Era eso o tener que enterrar a Quinni.
Resoplé con fuerza y luego me reí entre dientes, mi amigo me entrega un trapo para que me limpie las...