—Sé que es difícil dejar a la familia atrás.
—Gracias por tus palabras y me duele las palabras de mi padre, pero lo entiendo, quizás... sea lo mejor para todos.
Con su ayuda empaqué la mitad de mis cosas, luego se fue a llenar el tanque del auto para traerlo y empezar a subir las cosas al auto. No tardamos mucho en terminar de empacar mis cosas y subirlas al auto, una vez que acomodo a fideo en su jaula y a mi vizcacha, abandonamos el lugar. Nadie de mi familia me despidió, ni siquiera me dijeron adiós.
Para no pensar en lo que acaba de ocurrir, me pongo a...