"Pero no eres tú, no eres tú", comentó mirándome con una sonrisa triste.
"Pero ya está hecho, Eduardo", comenté mientras apoyaba mi cabeza en la pared.
"Samanta me dijo que si yo iba a estar así, sufriendo por otra mujer, ella prefería no casarse", explicó.
"Entonces te casarías igual", dije.
"Sí, porque creo que es lo mejor, la mejor manera de separarnos oficialmente", respondió.
"¿Me estás diciendo que te vas a casar con alguien solo para evadir a otra persona?", pregunté.
"Algo así, creo que es más fácil olvidarte", admitió Eduardo. "En realidad no estoy tanto aquí por Samanta, sino por mí. No quiero que en 20 años despierte en...