—Hola, bebé — comentó con una sonrisa.
—Tendrías que estar preparándote, ¿acaso faltó algo en la boda? Yo me encargué del catering y de la barra — y yo no soy experta en bodas.
—No es eso, Briana — puntualizó Samanta.
—Emma, ¿quieres ir a jugar con Luis a la habitación? — preguntó Samanta.
—Sí, tía — respondió Emma.
—¿Qué ocurre o sea… ? — pregunté confundida. Samanta me tomó de la mano y nos dirigimos al jardín. Para mi sorpresa, ella estaba fumando un cigarrillo, ya empezaba a inhalar y exhalar humo.
—No me voy a casar — comentó finalmente, y yo la miré sorprendida.
—¿De qué hablas? —...