Hace mucho tiempo que no podía salir a ningún lado, y comer unas pizzas caseras hechas por algún restaurante. Su estómago protestó, y avergonzada miró a su acompañante.
—Parece que tienes hambre —dijo el divertido.
—Está bien, pero tengo que dejar a Emma con mi madre.
—Si quieres puedes llevarla.
—¿De verdad?
—Claro... para mí no es ningún tipo de molestia. Además iremos a un lugar familiar. Por eso te decía.
Briana, asintió, bajo las escaleras, y fue con él. Lo que no vio... fue un vehículo de color negro, estacionarse frente a la casa.
Eduardo, mira con una ceja levantada como Briana subía con Emma. En un vehículo que...