—¿Quieres hablar de esto tu querida o lo hago yo? — Dijo elocuentemente Giovanni mirando fijamente a la rubia. Amelia temblaba de ira, todo lo que había pasado era expresamente confidencial, no porque ella tuviera algún tipo de pesar por el joven Connor Yeiks, heredero del poderoso conglomerado de constructora e inmobiliaria Yeiks o el feto abortado, para Amelia, solo había sido el fin justificando los medios, se había dado cuenta, en algún momento que la familia Yeiks tenía influencia en toda Europa, contar con aquel nexo comercial sería sumamente ventajoso, y dado que Connor había mostrado un descarado interés en ella, no había dudado en seducirlo, enamorarlo hasta que...