Giovanni permanecía siempre alerta, escuchando, los susurros y rumores que siempre habían sido su rubro, su meta, la información, un bien demasiado preciado y valioso en sus negocios. Siempre había sido calmado y centrado, era lo que hacía un buen espía, pero ahí, mientras mantenía conversaciones banales, simplemente para tratar de aminorar el tenso ambiente en la familia Campbell, se encontró a sí mismo incapaz de contenerse más, aquellas mujeres, aquella familia, era un nido de víboras crueles, ¿Cómo podía quedarse tranquilo cuando la princesa adorada por su reino era mancillada de aquella manera? ¡Imposible!. Incapaz de aguantar un solo segundo más o una sola palabra, levantó una mano hacia...