-POV DE CLEO-
Mis ojos permanecieron cerrados mientras los pesados párpados los enjaulaban en la oscuridad. Cuando comenzó el calor, el fuego ardió por mis venas, devorando mi piel. Mi cuerpo tembló como un terremoto entre placas. Aunque el medicamento redujo el calor, quedó un leve residuo de carbonización.
La parte de esto que detestaba era el hombre que yacía a mi lado. Sin lugar a dudas, estaba aquí para echar un polvo porque la atracción irrefutable aumentaba esa noche. Lo deseaba y viceversa. Mi lado racional sabía que me arrepentiría de haber tenido sexo con él. Por el contrario, mi lado lobuno declaró al diablo el autocontrol y la...