*Punto de vista de Izan*
"¿Qué dijiste?" Repliqué. Simplemente no podía mantener la maldita boca cerrada.
“Me llamaste Sara anoche. ¿No es ella el asunto pendiente que tienes? Preguntó con valentía.
Con eso, rápidamente la agarré por el cuello. Sus dos manos rodearon las mías mientras la estrangulaba. El insignificante esfuerzo que ella proyectó no pudo evitar que le quitara la vida. Tenía arcadas y boqueaba en busca de aire, pero ninguno podía pasar por la tráquea. Mis manos permanecieron en su cuello hasta que cesó el crujido de los huesos y su cuerpo sin vida cayó al suelo.
Mirando por la ventana, miro el exterior porque tuve que enterrar...