-POV DE BLAYNE*
Cuando abrí la puerta de la oficina para la reunión de la mañana, dos pares de ojos azules y verdes escrutadores me saludaron. Deteniéndome en la puerta, solté un largo suspiro antes de entrar en la incómoda habitación y cerrar la puerta.
Tomando una silla, la giré para sentarme con los brazos cruzados sobre el respaldo y mirar distraídamente por la ventana detrás del escritorio de Antonio, con total negativa a entretener sus travesuras.
Girando su silla hacia un lado para mirarme, Luca se aclaró la garganta seca, molesto, para simbolizar que se esperaba que yo rompiera el silencio hosco y deliberado.
Ambos hombres tienen los brazos...