Ahora mismo estaba completamente frustrado.
No sólo conmigo misma sino también con Rebecca.
Ese día había determinado que lo mejor sería irme a casa y así lo hice.
Los guardias que había puesto para que estuvieran custodiando a Rebecca y a Ian me daban constantes informes de que afortunadamente no pasaba nada malo ahí adentro pero que según su trabajo era más fácil porque este par se la mantenía siempre juntos.
No podía dejar de pensar en eso.
Ellos juntos.
¿Le gustaría a Rebecca, Ian?
¿Por qué ese pensamiento me desquiciaba?
Apreté mi mandíbula firmemente apartando mi mirada de los papeles que tenía sobre el escritorio de mi oficina.
No...