Debo decir que de verdad me esforcé.
Tuve que hacer un pequeño baile según las indicaciones antes de subirme al escenario como modo de prueba.
Podía escuchar el vitoreo de los hombres pero no podía verlos.
Mucho mejor así.
Sentía la presión pero no de una manera tan fuerte.
Mis caderas se contonearon al ritmo de la música seductoras.
Al igual que mis brazos y piernas.
Toqué mi torso con coquetería llegando a mi cintura hasta que la música se detuvo y pude escuchar la voz de la presentadora a mi lado.
— ¡Esta es Jade, señores!
Los aplausos escandalosos no tardaron en escucharse mientras que mi pecho subía y...