Cuando fue la hora de arreglarme de levanté para asearme en el baño.
Tomé un poco del maquillaje que Christel había dejado anteriormente para mí y comencé a esparcirlo metódicamente por mi rostro mirándome al espejo pero de un momento a otro todo a mi alrededor pareció parpadear.
De repente no era yo la que estaba viéndose al espejo.
Era otra mujer.
La de la foto, Tatiana.
Sus ojos oscuros me miraban fijamente aterrorizándome.
Haciendo que mi corazón latiera cada vez más rápido.
Me fijé en sus facciones.
Sus ojos están serios, observándome fijamente.
Sus cejas son pobladas, su boca está pintada de negro pero mi respiración se detiene cuando...