—Entonces ¿Por qué me invitaste a mí? Después de... —murmuró ligeramente incómoda ella.
— ¿Tu negativa? —la corté para después darle un trago a la bebida—. Me gusta la buena compañía.
Eso simplemente.
Ella arqueó una de sus cejas en mi dirección como si supiera que lo que yo le estaba diciendo era una completa mentira.
Pero de repente una sonrisa pícara se ladeó en su boca.
— ¿De verdad?
Supongo que es porque las demás chicas se lanzan a tus pies cuando te ven ¿No es así? —me preguntó burlona y tuve que poner todo de mí para no sonreír.
Es que ella es muy inteligente y eso me...