En cuanto abrí mis ojos y sentí el cuerpo cálido de Maximillian pegado al mío supe que no me quería separar de él a pesar del molesto día de ayer.
Su pecho estaba pegado a mi espalda mientras que su fuerte mano rodeaba mi vientre que aún estaba plano.
Entonces no pude evitar bajar mi mirada y tocar con mi mano la suya imaginando mil y una cosa entre nosotros.
Imaginarlo con nuestro bebé ¿Cambiaría algo entre nosotros después de que nuestro niño naciera?
Maximillian sorprendiéndome entrelazó sus dedos con los míos haciendo latir mi corazón con mucha más fuerza.
Me mordí el labio inferior conteniendo el aliento y Maximillian...