—Te duele la pierna —afirmé yo tras ver un movimiento que hizo aunque por supuesto él me ignoró siguiendo su camino.
Comienzo a ver lo testarudo que Maximillian es.
Estoy segura de que le duele la pierna por todo el trajín que ha tenido hoy a causa suya, por su puesto, sin embargo no puedo hacer nada para detenerlo.
Es un hombre inquieto e indomable.
Bufo por lo bajo mientras veo como entra a la casa e Ian me ayuda con las bolsas hasta que rompe el silencio.
—Mi hermano es un poco terco.
—No me lo digas, lo he comprobado.
—Le gustas —me dijo abruptamente y yo me quedé...