Al llegar a la empresa que Maximillian dirigía me quedé completamente enmudecida al ver el edificio tan grande y elegante.
Estuve atontada por unos segundos al bajar del auto pero tuve que espabilar para seguirlos a los dos.
Al parecer Ian también va a quedarse aquí.
Maximillian seguía cojeando y estoy segura que había ocasiones que le dolía la pierna pero al parecer no es propenso a contar lo que le pasa.
Cosa que me frustra.
Por suerte tiene un asesor sólo para presidencia el que nos lleva hasta su piso directamente y en un par de segundos estamos aquí.
Los chicos saludan a las personas que hay en ese...