— ¿Crees que esto es estrictamente necesario, Brandy? —le pregunté yo a la prima de mi esposo bajando del auto de Sorin, su primo quien nos había traído casi obligado al centro comercial gracias a Brandy.
—Obviamente.
No sabes cuantas mujeres estarán esta noche babeando sobre tu marido.
Debes humillarlas con tan sólo poner uno de tus pies sobre el suelo que ellas pisan.
—Suenas como tu abuela -le mencioné divertida.
—Ese era el punto -dijo ella burlona—. Pero en serio, Becca. Te conozco, sé que te sentirás mucho más segura de ti misma en un precioso vestido, con tacones a juego. Un peinado que haga lucir esa melena caoba...