—Supongo que no vas a gritar y a delatarnos ¿No?
Yo negué con la cabeza antes de que él soltara por fin mi boca.
—Casi muero del susto —le dije por medio de un susurro.
El caos seguían completamente desatado haciéndome temblar de terror pero Maximillian no me soltaba aún.
Pronto me percaté de que tenía una mano en mi cintura y la que había estado sosteniendo mi boca me había dejado.
Nuestra cercanía era palpable y me regañé automáticamente por estar pensando en estas tonterías cuando estamos en esta situación.
—Vamos, pueden hacerte daño.
Maximillian me tomó de la muñeca para empezar a conducirme por un pasillo que yo...