“El indolente Daniel Crusher se casó con una mujer más joven, seguramente por dinero”, “Ese matrimonio está condenado, él es demasiado frío para tener contenta a una mujer”, “Dicen que la esposa tuvo un romance con el hermano antes de atraparlo”. Esa era la clase de chismes que se susurraban a voces en su círculo social, la comidilla del momento. Y ninguno se le escapaba a Camila.
La madre de Daniel venía siendo objeto de silencios incómodos y voces bajas cuando estaba presente. Sabía que eso sucedería; se lo advirtió a su hijo muchas veces. Pero él estaba embelesado con esa trepadora que lo dejaría en ridículo, era cuestión de...