Deanna despertó por unos golpecitos en la puerta. Era Susan, que había ido a ver al niño. Sobresaltada, miró la hora; ya eran cerca de las nueve.
—Susan, pasa… Jonathan aún duerme.
—Lamento molestarlos, Deanna, pero ayer mamá me dijo que el niño no estaba bien, así que vine a verlo.
—Para nada, pasa. Ethan y Naomi ya deben haberse ido a la escuela. Me quedé dormida.
—Sí, ya se fueron. Daniel también.
Él había preferido dejarla dormir. Seguramente, la noche que pasó cuidando a Jonathan debió ser algo movida. Cuando regresara a la casa tendría esa conversación pendiente con ella.
Jonathan ya estaba mejor; la fiebre había cedido y...