Lo que Daniel necesitaba para terminar de aceptar que Deanna ya no regresaría le había llegado en forma de noticia en el periódico local.
Ese domingo se había despertado y bajado a desayunar como siempre. Sus hijos irían a casa de sus abuelos a visitar a Emma y pasar el día con ellos y por algún motivo, alrededor de las 11 Beverly ya estaba en la casa. A él le daba lo mismo, sabía que estaba pululando a su alrededor tratando de encontrar un hueco por el cual colarse en su vida. Podía hacer lo que quisiera, si quería seguir soportando toda su indiferencia era su prerrogativa.
Se metió en...