Al día siguiente…
Elizabeth había llegado tarde a la empresa, no había podido dormir en toda la noche pensando en lo que decía la carta de Rosarito. Por más que lo analizaba no lograba entender como había podido estar tan ciega y haberse dejado engañar por tantos años por Camilo.
Caminaba a toda prisa por el pasillo que dirigía a su oficina, había fijado a primera hora una reunión con un detective privado que le había recomendado su abogado Alfredo, para poder dar con el paradero de Camilo. Estaba dispuesta a todo para verlo encerrado en prisión.
Justo en ese momento salió Gabriel de una de las oficinas pero sin...