Chapter 6 La entrada triunfal de Elizabeth

Chapter 6 La entrada triunfal de Elizabeth

El salón de reuniones de la enorme mansión, estaba divinamente decorado con flores en cada rincón, había mesas como para doscientos invitados, en realidad era una lista pequeña para una familia tan rica e importante dentro de la sociedad. Sin embargo, por el poco tiempo en el que se había realizado todo y tomando en cuenta la enfermedad del padre de Ángel Gabriel, no podían hacer una recepción mucho más grande y ostentosa como acostumbraban.

Todo había sido repentino para toda la familia, ya que hasta hace poco tiempo, Ángel Gabriel, no había dado señales de estar interesado en contraer nupcias, siempre se había caracterizado por ser un Don Juan.

— Madre me parece exagerado todo esto, te dije claramente que quería algo muy discreto, solo con los amigos más cercanos.

— Por favor hijo, si apenas son unas doscientas personas ¿Tienes idea cuánta gente tuve que obviar en la lista de invitados para reducirlo a esto? — decía mientras miraba alrededor del salón.

— Y por cierto, ya llegó el jefe civil, está esperando solo por tu prometida. ¿Se puede saber a qué hora piensa llegar? Tomando en cuenta que ni tu padre ni yo la hemos visto jamás, pensé que se iba a tomar un poco de tiempo para conocerla antes de la ceremonia.

Ángel Gabriel miró su reloj y comenzó a ponerse nervioso ya que tenía temor de que Elizabeth se retractara y cancelara la boda, eso estropearía sus planes y su futuro como heredero.

— Voy a hacer una llamada, ya regreso.

— Pero Ángel Gabriel, espera por favor, no me dejes sola, los invitados ya están llegando y sabes que tu padre solo va a estar presente cuando se realice la ceremonia. ¡Hijo por favor! ¡Espera!

No hizo caso al llamado de su madre, se alejó lo más que pudo de ella, para poder hablar por teléfono sin que ésta escuchara, marcó el número de Camilo, el cual respondió enseguida:

— ¿Se puede saber por qué no han llegado? El jefe civil está esperando y ya se encuentran aquí la mayoría de los invitados.

— Calma Ángel Gabriel, sabes perfectamente que no hay uno más interesado que yo para que se efectúe esta boda, pero tuve un contratiempo que ya solventé, así que no te preocupes que vamos en camino, llegaremos en veinte minutos.

— Más te vale Camilo, no quiero ser la comidilla de la gente y además, sabes que de esta boda depende mi futuro y también el tuyo, así que no me falles.

Enseguida cortó la llamada y regresó con su madre para terminar de recibir a los invitados, aunque trataba de disimular, no podía evitar su nerviosismo.

(…)

Mientras tanto, Camilo y Elizabeth, iban en la limusina ya a punto de llegar a la lujosa mansión de los Mendizábal, ella estaba hecha un mar de nervios, tenía las manos frías y sudadas, por su parte Camilo, se sentía un poco más confiado después de haber engañado a su sobrina con el cuento de su enfermedad, en el fondo sabía que ella era una joven de un corazón noble y que no iba a permitir que su único tío, el que estuvo con ella después de la muerte de sus padres, se quedara desamparado en medio de su estado de salud.

La limosina se estacionó en frente de la mansión, Elizabeth no dejaba de mirar a través de la ventanilla todo a su alrededor, estaba impresionada con tan majestuosa casa, jamás se imaginó semejante lujo.

Camilo enseguida la tomó de las manos mientras le decía:

— Elizabeth, por favor trata de calmarte, todo va a salir bien, solo tienes que sonreír y decir lo necesario, no hables a menos que te pregunten algo, pero recuerda, que los padres de Ángel Gabriel, no saben que este es un matrimonio arreglado.

— ¿Y qué se supone que voy a decirles si he visto a mi futuro esposo sólo una vez?

— Deja que sea Ángel Gabriel quien hable y tú únicamente limítate a observar y a responder solo lo que te pregunten, además no vas a estar sola, yo voy a estar cerca de ti siempre.

— ¿La familia sabe que no puedo caminar?

Camilo respiró profundo, luego le respondió:

— No te preocupes por eso ahora; Ángel Gabriel, se está encargando de todo lo demás, tu único trabajo es sonreír y ser simpática, recuerda que con este sacrificio que estás haciendo, me estás salvando la vida.

Ella solo bajó la mirada, se quedó callada mientras salía una pequeña lágrima de sus ojos, ya había dado su palabra de casarse aún en contra de su voluntad, con tal de que Camilo pudiera operarse de la supuesta enfermedad que padecía.

El chofer se encargó de ayudar a Elizabeth a bajar de la limosina y a sentarse en la silla de ruedas, mientras Camilo se acomodaba el corbatín y se preparaba para hacer la entrada triunfal con su sobrina.

(…)

El padre de Gabriel se encontraba ya en el salón, sentado en su sillón con su equipo de oxigeno, estaba muy delicado, sin embargo, a pesar de su debilidad, el médico había aprobado que podía estar presente en la boda de su hijo por un período breve hasta que el jefe civil concluyera la ceremonia, en su condición no podía abusar de sus fuerzas. Pero quería estar presente porque necesitaba estar seguro de que su hijo cumpliera la promesa que le había hecho de casarse.

Ya todos estaban atentos a la entrada de la novia, tanto para los padres de Ángel Gabriel, como para todos los presentes, era realmente un acontecimiento totalmente inesperado, que el soltero más codiciado del país, por fin decidiera casarse.

Todos estaban ansiosos por conocer quien era esa mujer afortunada que había logrado atrapar al millonario.

De pronto se abrieron las enormes puertas del salón y los invitados enseguida se pusieron de pie. Todos estaban expectantes por saber quien era la futura esposa, pero cuando vieron a Camilo entrar con aquella joven vestida de novia y en una silla de ruedas empujada por el chofer, se escucharon murmullos que pusieron el ambiente muy tenso.

Graciela, la madre de Ángel Gabriel, no salía de su asombro, estaba en shock, no daba crédito a lo que sus ojos estaban viendo. Enseguida apretó con fuerza el brazo de su hijo mientras le decía en voz muy baja tratando de disimular ante los invitados:

— ¿Me puedes explicar qué significa esto? ¿Qué hace esa mujer en una silla de ruedas? Dime que se trata de una broma, por favor dímelo antes de que caiga desmayada de largo a largo.

— Madre, por favor tranquilízate, me estás enterrando las uñas.

— Es que quiero tener un poder para desaparecerte de la tierra. ¿Cómo has sido capaz de hacernos esto a tu padre y a mi?

— Por favor madre, no puedes hacer un escándalo en este momento, recuerda que estamos rodeados de invitados y hasta la prensa está aquí, además lo importante en todo esto, es que voy a dar gusto a mi padre de casarme y así podré recibir mi herencia.

— Pero al menos podías escoger a una mujer completa, a la altura de nuestro abolengo, no a una pobre lisiada como esa. Seremos la comidilla de la prensa y de todos nuestros amigos de la alta sociedad.

— ¡Ya está bueno madre! Se están acercando y ya va a comenzar la ceremonia.

Graciela no podía hacer nada, solo dejar que la boda se llevara a cabo, ella no podía hacer el ridículo ante todas sus amistades, prefería cualquier cosa pero no un escándalo que pusiera el apellido Mendizábal como el hazme reír de la sociedad.

Por su parte, el padre de Ángel Gabriel, estaba impactado, porque no podía creer que su hijo se fuera a casar con una mujer en esas condiciones, sabiendo que lo conocía por ser un hombre muy vanidoso y que siempre le importaba la apariencia de las mujeres antes que los sentimientos.

Se quitó por unos segundos la máscara de oxigeno, porque quería estar seguro de que lo que estaba viendo fuera real y no producto de sus lagunas mentales.

(…)

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