— Muy bien, esta es mi habitación, bueno mejor dicho, nuestra habitación, porque a partir de esta noche te vas a quedar a dormir aquí conmigo.
Dijo Ángel Gabriel, mientras empujaba la silla de ruedas colocando a Elizabeth muy cerca de la enorme y elegante cama.
Ella estaba sorprendida de lo enorme de la alcoba, pero especialmente de todo lo que veía a su alrededor, estaba decorada con un gusto exquisito, nada que ver con la habitación que ella ocupaba en casa de su tío Camilo.
— ¡Guao! Es enorme, la verdad es que jamás me hubiera imaginado que existiera una habitación tan lujosa como esta.
— Tienes que ver...