Elizabeth permanecía parada enfrente de la cama todavía incrédula de lo que estaba viendo, por unos segundos llegó a pensar que se trataba de una alucinación producto del cansancio que le había causado el pasar toda la noche en la clínica.
Caminó muy despacio sin hacer el más mínimo ruido, quería verlos de cerca y así poder estar segura de que no era producto de su imaginación. Pero al verlos bien de cerca, notando su respiración y lo plácido que estaban durmiendo abrazados el uno con el otro, sintió que algo dentro de ella iba a estallar, se tapó la boca, sentía hasta miedo de despertarlos.
Ella no estaba enamorada...