Había una gran tensión, Elizabeth temblaba mientras Alicia colocaba sus manos sobre sus hombros tratando de que esta se calmara.
Gabriel se fue acercando con la mirada fija en Elizabeth, estaba tan ciego de la rabia que ignoró por completo a su madre y a Alicia.
—¿Qué has dicho? Dime qué fue lo que escuché. ¡Habla! —le gritó mientras que ella lo miraba llena de miedo.
—¿Qué haces aquí Gabriel? Te dije que no quería volver a verte. —le dijo temblorosa.
—No vine a verte, solo vine a recoger el resto de mis pertenencias y a saludar a mi madre, pero te recuerdo que aún soy tu esposo y como...