—Por favor Graciela, hablas como si fueras mi mujer, te recuerdo que ya eso quedó en el pasado.
Ella se le encimó y le dijo muy cerquita mirándolo a los ojos:
—Pues para mi no ha pasado, sabes que yo me enamoré de ti y que toda tu carrera me la debes a mi, hasta te di el dinero para que tuvieras tu propia clínica.
—Lo sé perfectamente, pero te recuerdo que ese dinero que invertiste en todo lo que me diste era de tu difunto marido. ¿O se te olvida que lo engañaste durante años siendo mi amante?
—¿Y qué? Si fue así, nunca te vi incómodo cuando te...