Oliver gimió y perdió el apetito.
-Mamá, por favor, ¿podemos no hablar de eso? -murmuró frunciendo el ceño.
-¿Por qué no podemos hablar de ello? -le preguntó Rachel a su hijo-. Siempre has esquivado la pregunta. Hace seis años te pregunté por qué tratabas así a Claire y te negaste a decírmelo... ¿Cómo podemos ayudar si no sabemos cuál es el problema? Está claro que la amas tanto, de lo contrario, te habrías juntado con Jessica.
Después de ver a Oliver tan borracho que ni siquiera podía reconocer su entorno, Rachel decidió hablar con él antes de que se destruyera aún más.
-Mamá, Oliver nunca podrá compartir sus problemas contigo,...